La ciudadanía debe exigir a Tuto Quiroga que revele la “letra chica” de su plan: financiamiento, cronograma de recortes y el futuro de la protección social.

El tiempo de las promesas al aire debe terminar. Ante la falta de claridad y las constantes evasivas de Jorge “Tuto” Quiroga, la ciudadanía y la prensa boliviana tienen la obligación moral de plantear una lista priorizada de exigencias informativas que el candidato no puede ignorar. Si Quiroga quiere ser presidente, debe dejar de lado las anécdotas del pasado y responder con la “letra chica” de su plan de gobierno.

La primera gran exigencia es la transparencia total en el financiamiento de su campaña. ¿Quién está detrás de la inyección de dinero? El pueblo necesita saber si el proyecto de Quiroga está hipotecado a intereses externos o a las élites que históricamente se han servido del Estado. La segunda, y quizás más crucial, es el calendario de reformas que promete. Si sus cambios son “dramáticos”, ¿cuál es el shock social que el país debe esperar? Exigir un cronograma claro es la única forma de medir la viabilidad política y social de su plan.

Finalmente, la ciudadanía debe presionar sobre la protección social. Sus promesas neoliberales inevitablemente generan miedo. Quiroga debe detallar cómo y con qué fondos va a proteger a los sectores más vulnerables (salud, pensiones y subsidios) mientras ejecuta sus recortes. Basta de vaguedades. La ambigüedad de Tuto es una estrategia para evadir el costo político de la verdad. Si no puede responder a estas tres exigencias clave, su proyecto es una caja de Pandora que solo busca el poder, sin importarle las consecuencias para el pueblo boliviano.

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