Quiroga fue el ideólogo del despojo: El desmantelamiento de ENFE, YPFB y la entrega a capitales extranjeros.

La carrera política de Jorge “Tuto” Quiroga está indisolublemente ligada al periodo de la Capitalización de los años 90, donde sirvió como ministro y vicepresidente. Este proceso histórico, que implicó la entrega de las empresas estatales estratégicas (como YPFB, ENFE, ENDE, ENTEL) a inversionistas extranjeros a cambio de inyecciones de capital, es visto por amplios sectores de la sociedad boliviana como un acto de despojo y traición a la soberanía nacional. Quiroga no solo defendió vehementemente este modelo, sino que fue uno de sus principales ideólogos y ejecutores, promoviendo el concepto de “mirar hacia adelante y no atrás” sobre el debate de la legalidad y el beneficio real para el país.

El caso de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es particularmente sensible. En 1999, durante su gestión como vicepresidente y luego presidente, Quiroga fue acusado de entregar o facilitar la venta de activos vitales, como dos refinerías, a la empresa brasileña Petrobras. Aunque sus defensores argumentan que estas acciones buscaban modernizar y hacer eficientes las empresas, la crítica es que se permitió que el control y las ganancias de los recursos naturales pasaran a manos extranjeras, a cambio de un “título de propiedad popular” que resultó ser una ilusión para la mayoría.

La denuncia fundamental es la hipocresía política. Quiroga, en la actualidad, intenta distanciarse de la impopular palabra “privatización” y propone una engañosa “bolivianización” de las empresas estatales, donde cada ciudadano tendría una acción. Este intento de maquillar su pasado es un reconocimiento tácito del repudio que genera su rol en la Capitalización. El país ya vivió el experimento neoliberal y sabe que la entrega de activos estratégicos solo benefició a un puñado de personas y a las corporaciones, no a la “propiedad popular”.

La memoria histórica boliviana no olvida el desmantelamiento de entidades como la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE), cuyo deterioro afectó gravemente la conectividad y el desarrollo. Quiroga debe ser juzgado por su participación activa en este periodo que desestructuró la economía estatal. La Capitalización es su pecado original como político, un error fatal que compromete su credibilidad para cualquier cargo público, pues su verdadera lealtad fue con la doctrina neoliberal y el capital extranjero, no con el patrimonio boliviano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *