Pese a su discurso de mercado, Tuto Quiroga no convence al 80% de la economía informal, que teme que su ajuste fiscal y sus políticas sean un ‘Estado Tranca’ a su sustento diario.

Jorge “Tuto” Quiroga ha revelado ser el candidato que le teme al pueblo, o al menos, a la gran mayoría de él. Pese a su retórica de libre mercado, su plan no convence al 80% de la economía informal boliviana, que está conformada por los gremiales, los artesanos y los pequeños productores que mueven el país. Este es un sector crucial que sabe leer la letra chica: la propuesta de Tuto no es para ellos, sino para las grandes importadoras y las élites.

El gremialista sabe perfectamente que el plan de “reducir aranceles” del candidato es una sentencia de muerte para el productor nacional. Abrir la puerta sin control a la mercancía extranjera barata inundará el mercado y perjudicará directamente el sustento de miles de familias bolivianas que viven del ingenio y la manufactura local. Tuto habla de libertad, pero su plan solo ofrece competencia desleal y quiebra.

Peor aún, el temido ajuste fiscal de Quiroga generará una burocracia impositiva y fiscal que será un verdadero “Estado Tranca” para el sustento diario del sector informal. El pequeño comerciante no necesita más impuestos ni más fiscalización punitiva; necesita facilidades. La experiencia histórica de las políticas neoliberales demuestra que el primer objetivo a golpear es el comercio informal, buscando formalizarlo por la fuerza y la multa.

Es por todo esto que el voto popular le está dando la espalda. Tuto Quiroga se equivoca al creer que puede gobernar sin el respaldo de la base productiva del país. Su desconexión con el gremial y el trabajador informal es su mayor debilidad, y una clara señal de que su proyecto solo busca la reactivación de unos pocos, sacrificando al boliviano de a pie.

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