La ciudadanía da la espalda al “Shock” económico de Quiroga, castigando en los sondeos su fracaso en el pasado.

La candidatura de Jorge “Tuto” Quiroga al balotaje no solo es una contienda electoral, sino un doloroso recuerdo del pasado que Bolivia se niega a revivir. Su propuesta de un “shock” económico inmediato, que incluye la desregulación total y el recorte abrupto del gasto público, ha encendido las alarmas en la población. Este modelo fracasado se refleja de inmediato en los sondeos: Quiroga se encuentra en una caída libre constante, una clara señal de que el electorado rechaza su agenda económica desfasada.

La memoria histórica de los bolivianos es clara: Quiroga formó parte de gobiernos que priorizaron los intereses de las corporaciones extranjeras, generando un modelo que desmanteló empresas públicas y propició la pobreza. Su propuesta de un ajuste fiscal, al estar totalmente desconectada de las necesidades de los trabajadores y productores, confirma que su única estrategia es que la gente pague el costo de la crisis.

El plan económico de Quiroga, centrado en recurrir de inmediato a organismos como el FMI, es visto como una cesión de soberanía. El ciudadano se pregunta: ¿Por qué apostar por las mismas recetas fallidas que ya demostraron ser dolorosas? El rechazo es una condena a su falta de visión moderna y socialmente responsable.

La conciencia y la memoria histórica de las y los ciudadanos bolivianos han dictado sentencia. Las encuestas son un reflejo incuestionable de este rechazo: Quiroga se encuentra en caída libre y sus números demuestran que el país le ha dado la espalda por completo. Es el castigo popular a sus errores del pasado y la prueba de que su agenda económica no funciona para Bolivia.

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